El Paraíso, 29 de Octubre del 2025
REFLEXIONES En Busca del Ocaso
EN BUSCA DEL OCASO, el libro que Michel publicó en 1961, después de su viaje alrededor del mundo, regresó de pronto a mi universo en el desierto, porque Lilou tenía algunas preguntas sobre ese viaje para un artículo que está escribiendo y me ofrecí ayudarla. Ese fue el motivo de ir a buscarlo entre los libros de la familia. Empecé a hojearlo y de pronto me sentí completamente embelesado y deseoso de leerlo de nuevo. Lo leí por primera vez cuando estaba en galeras y Michel lo estaba revisando para su publicación. La segunda vez fue cuando salió a la luz. Tenía yo 19 años. Al paso del tiempo me he deleitado con algunos párrafos, pero hace más de 60 años que no lo había leído de nuevo. Fue una verdadera y deliciosa revelación.
DURANTE TODA SU VIDA MICHEL HABÍA ESTADO ANSIOSO DE DESCUBRIR el mundo sobre el cual había leído y soñado tanto. Las condiciones económicas no eran propicias y no fue sino hasta 1957 cuando sus finanzas se fueron estabilizando que por fin Michel logró ir en su primer viaje a Europa, de tres semanas, sin Mamita. Ella hizo su primer viaje acompañada de su amiga Felicitas, al año siguiente, cuando nos encontramos en Barcelona. En esos arreglos de esposos que tenían como pareja, Michel emprendió nuevamente solo su viaje alrededor del mundo en 1960, calibrado de forma tal que la duración sería de 79 días, para ganarle un día al legendario Phileas Fogg, héroe de la extraordinario novela de Jules Verne.
CON UNA DISCIPLINA FERREA MICHEL VIAJÓ con una máquina de escribir portátil y todos los días redactaba sus observaciones de viaje. Como lo dice en su libro, Michel recorrió cuatro continentes, 20 países, 25 ciudades y hoteles, 40 mil kilómetros, paseos en lanchas, dromedarios y elefantes, siempre plasmando sus comentarios en donde tenía tiempo: aeropuertos, aviones, vestíbulos, trenes, restoranes y cuartos de hoteles. El contexto del viaje es interesante porque Pan American ofrecía un vuelo en jet (una novedad en 1960, porque los primeros jets de pasajero tenían escasos dos años de haber empezado a aparecer en los cielos) alrededor del mundo. Para poder visitar los lugares que Michel deseaba ver, tuvo que agregar muchos vuelos en aviones de motores de pistón como los Viscount, y los DC3 y DC4 que habían sido caballos de batalla durante la Segunda Guerra Mundial, así que ya tenían varios años de uso en compañías como Indian Airlines, que no eran todavía muy confiables.
EN 1960 EL NUMERO TOTAL DE TURISTAS EN EL MUNDO FUE DE 70 MILLONES, que pudiera parecer enorme, pero que en realidad no lo es si se compara con los 1,465 millones que viajaron en 2024, es decir 20 veces más que entonces. Los sitios arqueológicos, los monumentos históricos, los hoteles, los restoranes, los trenes, absolutamente todo lo relacionado con el turismo era radicalmente diferente. También lo eran los guías, los autobuses de turistas y los servicios al público. Michel se quedó en los mejores hoteles en todos los lados que iba, porque no había hoteles turísticos, todos eran de negocios. Los precios por noche eran de unos 20 dólares,
FUE UN RECORRIDO VERDADERAMENTE EXCEPCIONAL porque se concentró esencialmente en el Oriente, el Medio Oriente y Europa Oriental, con un breve paso por Berlín y Ámsterdam de regresó a México. En el viaje iban ocho personas, de Colombia, Honduras, Puerto Rico y Argentina, serias, dilectas y con gran experiencia de viajes anteriores en diferentes partes del mundo. Visitó, entre otros lugares, Japón con amplitud, Bangkok, Birmania (que ahora no se puede visitar y se llama Myanmar), la India, Pakistán, Líbano, Siria, Jerusalén, en donde todos los sitios cristianos, y otras ciudades ahora en Israel, aún estaban bajo el control de Jordania, y la Unión Soviética en época de Kruschev, desde donde voló a Berlín, aterrizando, para su gran sorpresa y desconcierto, en Berlín Oriental, con las complicaciones de no tener visa ni forma fácil de irse a Berlín Occidental. Los incidentes de viaje son maravillosos, divertidos, anacrónicos y llenos de aventuras.
EL MICHEL DEL LIBRO ES UN MICHEL MUY DIFERENTE AL QUE RECORDAMOS. Tenía 45 años cuando realizo el viaje. Litigante de su propio despacho, pudo alejarse dos meses y medio de sus actividades profesionales para emprender el viaje. Su inglés era limitado. Su experiencia de viajes internacionales, aún más. Las comunicaciones solo eran posibles por carta y, para un hombre que tanto amaba la conversación, su único contacto íntimo era escribiendo su relato. Pero también el Michel del libro es el Michel al que recordamos en sus últimos 20 años: dedicado, curioso, divertido, amable, gracioso, disciplinado, generoso, humilde, informado y estudioso.
MUCHOS ASPECTOS SORPRENDEN DEL LIBRO y refuerzan los recuerdos. Su estilo literario es sorprendente, porque hace referencia desde la presentación, a su amado Don Quijote y venerado Cervantes. Su redacción y vocabulario, culto, refinado y elegante; su erudición, extraordinaria pero delicada; sus poderes de observación, las de un joven descubriendo el mundo; sus descripciones de los clubes nocturnos que visitó con el grupo, desternillantes en su mordacidad; sus hábitos alimenticios inmutables; su disciplina inquebrantable; su aspiración por una siesta, típica; su determinación de ver todo, espartana; su nacionalismo, férreo.
MI PAPA CUANDO YO TENIA 19 AÑOS ERA UNA FIGURA DE AMOR Y RESPETO y mis contactos permanentes con él estaban centrados en la vida diaria que consistía, en gran parte en mi educación y formación, con poco tiempo para pensar en él como hombre sino siempre como mi papá. Inclusive cuando leí el libro por primera vez, lo veía a través de mis ojos de un joven hijo, admirador de su padre, pero sin entender verdaderamente quien era, lo que había pasado en su vida, lo que estaba logrando y hacia donde iba y desde luego, sin imaginar quien iba a ser. Leer el libro ahora, a mi edad, ha sido un descubrimiento maravilloso y me ha traído una enorme nostalgia y avivado el amor que siempre he tenido por él pero ahora con aun mayor admiración porque entiendo que, como hijo en mi edad anterior, no podía percibir en todas sus dimensiones la enorme generosidad y absoluta grandeza de mi padre.
NO PUEDO CONCLUIR ESTAS REFLEXIONES SIN MENCIONAR A MAMITA. La devoción, la admiración, el respeto y el amor de ella para Michel son inigualables y dicen mucho de la pareja que crearon y la relación que tuvieron a través de los años. La realidad es que lo mejor que le pudo pasar a Michel en su vida, y así lo decía, fue encontrar a Mamita porque gracias a ella él pudo realizarse y florecer, crecer y madurar, soñar y alcanzar. La devoción y dedicación de Mamita le dieron a Michel las armas para vencer innumerables barreras en su vida personal y familiar. Michel fue Michel gracias a su disciplina, visión y dedicación. Pero también fue Michel gracias al amor incondicional de Mamita. En una simbiosis sin par, Mamita igualmente alcanzó niveles en su vida que nunca hubiera soñado si no hubiera sido por el amor total y profundo que Michel siempre tuvo por ella y que siempre le manifestó.
ESA PAREJA INOLVIDABLE IBA A EMPRENDER OTRO VIAJE SIN PAR: el periplo del Pacifico, unos 10 años después, que tendría, además de las innumerables aventuras a las que se enfrentaron, un resultado muy feliz: la publicación del libro de ambos: HAY UN GRAN DESORDEN BAJO EL CIELO, PERO LA SITUACION ES EXCELENTE. Este será, seguramente motivo de otras Reflexiones, tan pronto lo lea de nuevo…
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