MIS DOS ENCUENTROS CON NIXON
4 de Agosto 2014
Hace 40 años, en la cocina de la casa de Peñas, por la noche del 7 de Agosto, cumpleaños de Michel, recibí una llamada telefónica de la oficina de prensa de Televisa preguntándome si podía ir al día siguiente a interpretar una importante conferencia de prensa de la Casa Blanca. A pesar de que los problemas de la Universidad Autónoma Metropolitana eran imponderables, imposibles e imponentes, pensé que no tenia mas remedio que aceptar, porque sabia que algo muy importante iba a pasar.
Desde hacía varios meses la prensa mundial no dejaba de hablar del posible juicio político del Presidente Nixon y, a medida que los días pasaban, era cada vez mas difícil pensar que el tema de la conferencia de prensa fuera otro que el del juicio político. Pero habría otra sorpresa,,,
Durante los últimos 18 meses las fuerzas políticas de Estados Unidos se habían unido para quitar al Presidente de Estados Unidos del poder. De hecho, para dar un golpe de estado “legal” de forma tal que el mundo pensara que se estába siguiendo la ley y no una persecución de uno de los personajes más controvertidos del panorama político de los Estados Unidos.
Años atrás, Nixon se volvió candidato a la vice presidencia de los Estados Unidos cuando tenia 39 años y era Senador por el estado de California. Ya traía un bagaje público lleno de controversias, porque había fungido como fiscal , desde la tribuna del Senado en el caso de Alger Hiss, un funcionario del Departamento de Estado, al que había acusado de comunista. Esa era una época - como muchas otras en la historia de este país - de una caza de brujas, en este caso encabezada por el temido y terrible Senador McCarthy de Wisconsin, que se había apropiado del liderazgo de la persecución de los supuestos comunistas en Estados Unidos que abogaban, según el, por la caida de las formas democráticas de gobierno, para establecer un régimen comunista en este país. Los propios soviéticos y los chinos se habían apropiado ya de varios países y, con una Europa todavía débil después de la II Guerra Mundial, el ultimo bastión de la democracia era EE UU.
Dentro de ese ambiente de temor y de terror, Nixon salió triunfante en la elección, con Eisenhower con Presidente, que era el héroe mundial de la guerra. A pesar de que los enemigos de Nixon lo habían acusado de recibir dinero de sus partidarios y que lo gastaba para sus propias necesidades y no para la campaña, Nixon se defendió valientemente en un discurso llamado el “Discurso de Checkers”, porque en él se refería al único regalo que dijo haber recibido: era un perrito al que sus hijas le pusieron de nombre Checkers y que bajo ninguna circunstancias iba a regresar. El discurso fue televisado en vivo, cuando esto era aun muy raro; la opinión publica se volcó a su favor, Eisenhower lo volvió a acoger como candidato y salieron triunfantes por dos periodos presidenciales.
Esta fue la primera vicepresidencia real en EEUU porque hasta entonces el vicepresidente no hacía nada mas que asistir a los funerales extranjeros. En tanto que todavía no había sido propuesta y aun menos votada la Enmienda 25 a la Constitución de los Estados Unidos - en la que se establece el derecho de sucesión del vicepresidente en caso de muerte del presidente - ni siquiera había esa posibilidad remota de ejercer el poder.
Cuando Nixon se enfrentó a Kennedy en 1960, el joven y hábil Kennedy supo manejar perfectamente su imagen y derrotó a Nixon para la presidencia por solo 100 000 votos populares, menos del 0.2% del total. De esa derrota Nixon se retiró a California y en 1962 intentó ser Gobernador del estado, siendo derrotado por Pat Brown, el papa de Jerry, el actual gobernador de California. En una triste conferencia de prensa, que me tocó ver en el dormitorio de UCLA, Nixon declaró que se retiraba para siempre de la política y que “ya no tendrían los periodistas la oportunidad de patearlo nunca mas.”
Pero hábilmente se volvió a colocar en el liderazgo del partido republicano y para 1968, estaba ya en contienda abierta contra el vicepresidente Hubert Humphrey y el gobernador racista de Alabama Wallace como candidato a la presidencia. Esto le dio la victoria a Nixon, teniendo un primer periodo presidencial muy activo y muy efectivo iniciando una apertura hacia China, abriendo la defensa de Israel, enfrentado la crisis de energía, estableciendo la Agencia para la protección del medio ambiente, EPA, y la oficina del salud del medio ambiente, OSHA, votando una ley de derechos civiles, votando la enmienda de derechos igualitarios ERA y, en general, teniendo un conocimiento y una habilidad que le sirvieron muy bien.
Nixon había establecido un sistema de grabación en la Oficina Oval de la Casa Blanca, para “mantener un registro preciso de las conversaciones históricas.” No era el primer presidente que lo hacía. Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy y Johnson también tenían sus sistemas, pero no eran tan sofisticados como la tecnología de los 70s lo permitía. También tenia un equipo de asesores y manejadores que no eran éticos y que querían saber y conocer todo de todos para poder ejercer un poder sin barreras. Así, a estos operativos se les ocurrió que sería una idea excelente poner un sistema de grabación en la oficina del Partido Demócrata en el edificio Watergate en Washington y enviaron a un grupo a hacerlo. Esto era durante la campaña presidencial de 1971.
Y todo fue muy bien hasta que el personal de seguridad de Watergate atrapó a los “plomeros” y se los llevaron a la cárcel. Estalló el escandalo al declarar estos individuos que los habían contratado los ayudantes personales de Nixon en la Casa Blanca !
A tal grado había llegado la prepotencia de estos ayudantes que ni siquiera se les ocurrió o que los fueran a atrapar, o qué es lo que harían en el caso de que los descubrieran .
Como con todos los escándalos la prensa no dejó de crecer y crecer la noticia. Pero sucedió algo muy extraño: los dirigentes del partido demócrata no parecían darle mucha importancia y los diputados y senadores aun menos. Recuerdo haberle comentado a Michel que esto me parecía muy raro, sobre todo que Ted Kennedy, que era el líder de facto de los demócratas, no hacia ningún comentario.
Así estaban las cosas en la segunda campaña de Nixon en 1971. El Senador Robert Kennedy había sido asesinado en el Hotel Ambassador, a unas cuadras del 704 en 1968 y los demócratas eligieron como candidato a George McGovern que estaba a favor del aborto, de la amnistía de los desertores de la guerra de Vietnam y , según algunos de sus seguidores, de la legalización de las drogas (“Amnesty, Abortion, Acid” según los ataques de los manejadores de Nixon.) Después de que McGovern corrió a su candidato a la vicepresidencia Egleston, por haber seguido un tratamiento de electrochoques contra la depresión y no haberlo hecho público, la victoria para Nixon se volvió fácil y arrasó con 49 estados de la Unión Americana! La elección mas popular de un presidente de EEUU en toda su historia
De ahí Nixon tomó posesión por segunda vez como presidente y siguió con sus grandes programas: se fue a China a visitar a Mao Dze Dung; se fue a Rusia a visitar a Brezhnev ( a quien le regaló un Corvette); lanzó el primer programa de Medicare, con HMOs; terminó con la guerra de Vietnam; federalizó el programa de Medicaid, lanzó el programa de Agua Pura (Clean Water Act); llevó a cabo la desegregación en escala masiva de las escuelas; instrumentó el programa de acción afirmativa lanzó el programa del taxi espacial y la colaboración con los soviéticos en el espacio con el programa Apolo Soyuz.
Pero mientras todo esto estaba pasando, el Congreso decidió abrir una investigación sobre el intento de instalar un sistema de escucha en las oficinas del Partido Demócrata en Watergate. Y a medida que las reuniones se prolongaban y se volvían mas complejas, los reporteros del Washington Post Carl Bernstein y Bob Woodward empezaron a escribir mas y mas artículos revelando la red de intriga y de mentiras que invadía a la Casa Blanca, obteniendo su información de un personaje llamado Deep Throat que luego resulto ser el Sub Director de la FBI.
Con los políticos el público americano perdona el pecado pero no la mentira. Y todos en la Casa Blanca estaban mintiendo, incluyendo el propio Nixon. Cuando la Suprema Corte decidió que las grabaciones deberían ser entregadas al Fiscal Especial, estalló la bomba, porque en la grabación se podía oír que a Nixon le habían informado de lo que iban a hacer en Watergate, algo que el presidente había negado desde el principio. Ahí se armó la de Dios es Cristo porque el apoyo popular desapareció, los propios republicanos, encabezados por el Senado Goldwater, fueron a ver a Nixon y le dijeron que solo tenían 15 votos a su favor, cuando necesitaban por lo menos 35, si se llegaba al juicio político y lo empujaron a ser el primer presidente de EEU que renunciara al poder.
Así llegamos a la llamada del 7 de Agosto, de la oficina de prensa de Televisa.
Habíamos regresado de Alemania a México en Febrero y durante los últimos dos años había estado con mucha frecuencia trabajando como intérprete simultáneo en Naciones Unidas en el Palacio de las Naciones en Ginebra y en muchos sitios del mundo. También habíamos escuchado en Múnich al Armed Forces Network que transmitía en vivo las audiencias del Comité de Watergate, cuyo presidente era el senador Sam Ervin, además de todas las noticias y de la lectura asidua de la revista Time y del International Herald Tribune, así que también estaba al tanto de lo que estaba sucediendo. Teníamos además Cablevisión en Peñas por lo que podíamos ver las noticias de la NBC (todavía no existía CNN) retransmitidas de WOAI, la filial de San Antonio. Por lo que estaba al tanto de todo esto.
Al día siguiente me dijeron de Televisa que estuviera pendiente.
Y el 8 de Agosto me dijeron que me presentara al día siguiente en el estudio de 24 Horas de Zabludovsky a las 17:00.
Mucho ajetreo y mucho ruido hasta que se hizo el silencio yel productor de línea dijo “cinco, cuatro” y luego en silencio absoluto con los dedos indico “tres” “dos” “uno”. Ahí empezó mi primer encuentro con Nixon
A las 20:00 (hora de México) pasaron la cinta de video que había preparado Nixon previamente y que yo estaba listo para interpretar sin saber el contenido de lo que el presidente iba decir.
“Buenas Noches”, dijo el Presidente. “Renunciaré a la presidencia de los Estados Unidos mañana a las doce del día. Actuando en esta forma espero que habré iniciado y acelerado el proceso de sanar, que este país tanto necesita. He decidido que no tengo una base política suficiente para terminar el trabajo que había iniciado en este país. Dejar mis responsabilidades es algo aborrecible a todo instinto en mi cuerpo, pero como Presidente debo poner los intereses de los Estados Unidos en primer lugar. Me voy sin amargura en contra de aquellos que se han opuesto a mi. Estoy convencido que el mundo es mas seguro y pacifico. Esa fue mi motivación y espero que ese sea mi legado a ustedes, y a nuestro país.”
También mencionó a Theodore Roosevelt, diciendo que “no hay esfuerzo sin error y que en caso de falla, por lo menos la falla es el resultado de haber tomado grandes riesgos que eran valiosos y que había que tomar”
Su tomo era sereno, su mirada clara y el tono de su voz totalmente firme. En el estudio de Televisa todo el equipo técnico estaba viendo la imagen y compartiendo los audífonos para oír la interpretación. Zabludovsky oía la interpretación por un audífono de casco y la transmisión directa por otro. Cuando acabó la transmisión el director gritó “¡Silencio Absoluto!” y Jacobo encadenó sus comentarios de inmediato.
Yo me quedé hasta el final del programa especial y me regresé a la casa con Sóstenes, en pleno silencio.
Nixon apareció 48 veces en la portada de TIME, mas que ningún otro individuo. Escribió 10 libros después de su enuncia y se volvió el hombre de estado sabio y ponderado al que todos los siguientes presidentes acudieron para pedirle consejos. En un momento todos los gastos de su defensa legal le habían dejado $500 en su cuenta de banco. David Frost le pago $600.000 por sus entrevistas que vieron entre 40 y 50 millones de personas. Luego gano mucho dinero por sus discursos y presentaciones personales así como por sus libros.
Mi segundo encuentro con Nixon fue cuando lo Conocí personalmente el 10 de Octubre de 1981, durante las obsequias para el Presidente Anwar Sadat, asesinado el 6 de Octubre. Ahí estaban también, entre mil dignatarios, los Presidentes Carter y Ford, así como Henry Kissinger al que ya conocía. Yo estaba parado, cansado y solo, pensando en cómo había llegado a esa tienda árabe, cerca del lugar del asesinato, en donde Menachem Beguin y el Príncipe Carlos estaban de uno y otro lado míos cuando, de pronto, vi al Presidente Nixon acercarse a mi y me dijo: ”I’m Richard Nixon. Where are you from?”
Hablamos unos treinta minutos.
Pero este es tema de otras reflexiones…
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