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Reflexiones 16

El Tiempo

September 6, 2014

6 de Septiembre de 2014

EL TIEMPO

Hace ya más de una semana que llegué a Estambul, para encontrarme con un clima caluroso que recuerda mucho los veranos de México, a pesar de la proximidad del agua del Bósforo y del Mar Negro. Solo ha llovido dos veces, por la noche, pero poco a poco la temperatura va bajando hacia los 23 o 24 grados Celsius.

Al darme cuenta de que ya pasaron nueve días desde que llegué, también me di cuenta que estamos en el noveno mes del año del 2014 y de pronto la idea del tiempo ha estado resonando en mi cabeza. No del tiempo que hace, como el mal tiempo sino la medida del paso de las horas, los días, los mese y demás medidas

Recuerdo que, cuando era niño, el intervalo entre un cumpleaños y otro se me hacía eterno. No sabía muy bien cuando iba a ser mi próximo cumpleaños porque el paso de los días ,de las semanas y de los meses era como ver el pasto crecer o la pintura secar.

Y ahora en estos últimos años me ha venido sorprendiendo que estemos en el 2014 porque recuerdo, como dicen todos “como si fuera ayer”, cuando el mundo entero estaba aterrorizado de que el virus del año 2000 iba a paralizar todos los sistemas de cómputo en existencia en aquella época, porque los programadores no habían pensado que algún día, no muy lejano iba a llegar el año 2000 y todo el mundo se iba a paralizar porque las computadoras solo medían hasta 1999.

También recuerdo, “como si fuera ayer”, las grandes discusiones de que si el año 2000 era de hecho el año 2000 o el año 2001. La lógica era la siguiente: el año “cero” de nuestra era habia durado un año, aunque no tenia una cifra que lo marcara como tal. De tal manera que para el principio del año 1 de nuestra era, de hecho ya habia pasado todo un año y entonces, por lógica, el año 1 debía ser el año 2 y por lo tanto 1999 era en realidad el año 2000.

El concepto de tiempo siempre me ha fascinado desde pequeño, porque recuerdo los viajes que hacía en tren de México a California, en los carros Pullman y podía ver por la ventana, acostado en mi cama, la infinidad del cielo en la oscuridad de las noches del desierto de Sonora y pensar en todo el tiempo que faltaba para llegar a mi destino, pues los viajes duraban tres días y medio.

Esa fascinación del tiempo ha invadido los pensamientos de todas las gentes, en todos los momentos, desde los filósofos mas antiguos hasta los astrofísicos de nuestra era.

Cicerón y Santo Tomás Aquino llamaban a Aristóteles “el Filosofo”, así, sin nombre, porque nadie habia pensado tanto y elaborado un sistema de pensamiento tan estructurado y riguroso como él.

No se quien fue el primer individuo que se puso a pensar en el concepto de tiempo pero me parece que Aristóteles fue, por lo menos en nuestra tradición greco-romana el primero que trató de definirlo. Y si mal no recuerdo, lo definía en función del cambio. Cambio y tiempo era dos conceptos que tenían una importancia primordial para entender lo que es el tiempo.

Por ejemplo, si estas viendo desde la orilla del rio el agua pasar frente a tus ojos, aunque estás viendo un punto fijo, estás viendo un agua diferente cada instante que pasa frente a ti. De tal forma que es imposible ver el agua que está pasando frente a ti ; de hecho estás viendo el cambio del agua porque nunca es la misma. Es ese cambio el que ayuda a determinar el tiempo, porque cambio es tiempo.

El instante en que parpadeas ya no te permite ver lo que habías visto antes de parpadear porque, aunque parezca que estás viendo la misma escena, de hecho estás viendo la escena de ese momento, del ahora, no del antes, que ya es historia, ni el de después, que es futuro y que nadie todavía, creo, ha podido ver.

Ese paso del tiempo y el cambio necesitaban un instrumento de medición. Los egipcios, que eran más prácticos que Aristóteles, en lugar de pensar en el tiempo, habían desarrollado una forma de medir el tiempo. Ya desde mucho antes, en 1400 AC, en la época de Amenhotep II en el templo de Amen Ra en Carnac, se usaba un instrumento en el que el agua salía de una vasija y, de acuerdo con la cantidad de agua que se acumulaba en otra vasija en la que caía el agua, podían medir el paso del tiempo Cuando visitamos en el Valle de los Reyes frente a Luxor, en las tumbas de los trabajadores vimos la tumba de Amenemhet, un oficial de la corte, que tiene jeroglifos que lo identifican como el inventor de este instrumento.

Los griegos llamaron a este-proto reloj una clepsidra, (literalmente robar el agua), y los romanos siguieron mejorando los instrumentos, yendo desde el reloj de arena, que todos conocemos porque se ha vuelto un icono grafico del tiempo, hasta un reloj que diseño el gran arquitecto Vitrubio, que, después del gallo que nos despierta en el campo, fue el primer instrumento para medir el tiempo que tenía una alarma que funcionaba a base de gongs.

Estos relojes se calibraban con los relojes de sol, que tenían la ventaja de ser precisos porque median el paso del sol en cada revolución de la tierra, pero que simultáneamente tenían la gran desventaja de que no funcionaban en la noche!

Existían desde luego muchos otros sistemas, mecheros que se quemaban a cierto ritmo o diferentes tipos de clepsidras. El mayor invento de la época fue el de Ctesibius que le agrego unos engranes al paso del agua, precursor de los futuros cronómetros.

Pero todo era tiempo relativo. Los días tienen diferentes duraciones de acuerdo con la época del año y, además, algo que no sabían los antiguos es que el agua tiene una viscosidad diferente de acuerdo con la temperatura. Es decir a 0 grados es un solido y a 100 grados es casi un vapor, siete veces menos viscoso, lo que hace que una clepsidra, con unos cuantos cambios de grados en la temperatura del agua, nunca marcaba el tiempo preciso cada dia.

Aquí en Estambul reside una curadora de relojes que es verdaderamente una curadora, es decir no la que se ocupa de mantener una colección y escribir sobre su historia, sino que cura a los relojes, es decir los repara. Se llama Şule Gürbüz y trabaja en el Palacio de Dolmabahçe (famoso por muchas razones, entre ellas que ahí vivió y murió Atatürk) Se ha encargado de resucitar cerca de 300 relojes y llegó a esta profesión porque veía que todos los relojes en los palacios y museos no funcionaban muy bien o para nada. Se entrenó con Recep Gürgen considerado el Maestro Relojero de Turquia, quien aprendió su profesión de Wolfgang Meyer, de una familia alemana residente en Estambul, que falleció en 1981 dejando un gran vacío en los maestros relojeros desde los tiempos del imperio otomano.

El Palacio de Dolmabahçe tiene unos 290 relojes y el Museo Topkapı unos 400, algunos muy viejos datan del siglo 16. Para reparar los relojes que marcan el tiempo se necesita mucho del mismo, porque algunos relojes toman de siete a ocho meses para repararlos y ponerlos a funcionar de nuevo.

Cuando estaba pensando en todo esto del tiempo me puse a reflexionar en el porqué medimos el tiempo en un día de 24 horas, en una hora de 60 minutos y en un minuto de 60 segundos. Me acuerdo que una de las primera cosas que aprendí con Madame Tron en la primaria y luego con Monsieur Léra en la secundaria era que, durante la Revolución Francesa establecieron el sistema decimal para pesos y medidas. Inclusive hicieron un año de diez meses en lugar de doce!

El mundo usa doce meses porque los antiguos egipcios se dieron cuenta que el numero de ciclos lunares alrededor del sol era 12. La famosa clepsidra egipcia tenia doce divisiones, de donde las horas de un día y una noche fueron 24. Por eso usamos el sistema duodecimal para medir el paso de los meses y de las horas.

Nadie sabe muy bien porque se usa la base de 60 o sea el sistema sexagesimal, para medir el tiempo y las posiciones en una esfera, pero algunos especulan que tal vez sea porque los sumerios se dieron cuenta que el numero sesenta es divisible por los seis primero dígitos, así como por 10, 12, 15, 20 y 30 lo que da muchas posibilidades para medir. De ahí también que la brújula se dividiera en 360 grados, que dan 90 grados por cuadrante o sea un ángulo recto.

Cerca del siglo 16 empezaron a aparecer los primeros relojes que tuvieron muchas aplicaciones muy importantes, por ejemplo. medir la longitud en la Tierra.

La latitud se puede medir con cierta facilidad con un sextante porque la posición del sol al medio día es casi siempre la misma (varía en invierno y en verano) o porque se puede ver la estrella polar en un punto fijo. De esta manera se puede medir la posición de un barco en una línea paralela al ecuador.

La longitud no se puede medir tan fácilmente. La Tierra gira 3600 en un día. O sea que gira un grado cada cuatro minutos. Si conoces la hora exacta del mediodía en donde estás puedes saber a qué distancia estás del meridiano de Greenwich y por lo tanto la latitud en la que te encuentras. Por eso los ingleses establecieron un premio de £20,000 que ganaría el creador de un reloj muy preciso sin péndulo par estar estable en un barco. Harrison se tardó 20 años en crear el reloj, se ganó el premio y los ingleses se impusieron en el mundo entero con su flota. El reloj que Harrison invento podía estar en un barco en movimiento sin retrasarse mas de 10 segundos cada día.

Aquí en Nişantaşı hay un Hotel que se llama Time Hotel y que lo dice todo, porque cuando Saba y yo estábamos buscando hoteles para que se quedaran unos visitantes, el encargado nos informó que el Hotel se llamaba así porque rentaban los cuartos por hora o fracción !

No sé de donde me salieron tantas ideas disparatadas como éstas. Empecé pensando solamente en el tiempo y me acordé de un libro que me regaló Michel, The First Three Minutes of the Universe por Steven Weinberg que hablaba de la Teoría del Big Bang – así se llama en castellano – y que describe el origen del universo como una masa infinitamente densa a partir de la cual, cuando estalló la Gran Explosión, se empezaron a desencadenar reacciones nucleares y el universo empezó a expandirse hace 14 mil millones de años según unos, pero según otros el origen del universo es de un pasado infinito.

Cómo esta todo esto ligado con el tiempo? Porque así como Aristóteles pensaba que nunca se podía ver la misma agua que corría, los físicos se pusieron a pensar que podían describir una ubicación precisa en la Tierra, de acuerdo con los coordenadas de la geometría de tres dimensiones que conocemos, pero reflexionaron que al localizar un punto especifico en alguna superficie espacial, como la Tierra o los anillos de Saturno, esa localización no tenía sentido si no se le daba también un tiempo en que se determinaba esa localización. Es decir que se necesita una cuarta dimensión, que los físicos han dado por llamar el espacio temporal.

Esos físicos dicen que si se imagina uno un cuadrado en una hoja de papel, tiene dos dimensiones. Ese cuadrad puede ser la proyección de un cubo de tres dimensiones. Razonando a la inversa el cubo es la proyección de un espacio de cuatro dimensiones en nuestro espacio de tres. Como ahora los científicos ya hablan de 10 o de 26 dimensiones (que están fumando?) llegamos a una situación en donde es imposible para nosotros imaginarnos físicamente esos espacios que solo se pueden describir con ecuaciones matemáticas.

Como comentario adicional es interesante notar que los antiguos Incas también imaginaban un espacio de cuatro dimensiones, es decir tres físicas y una de tiempo. Su cosmovisión se llamaba pacha y las cuatro dimensiones existían simultáneamente.

Todo esto para llegar a las ideas de Einstein sobre el tiempo. Cuando Einstein escribió su teoría de la relatividad, la simbolizó con una ecuación e = mc2 en donde dice que la masa y la energía en el universo son la misma cosa, solamente con la diferencia de que el tiempo no era absoluto sino relativo y planteaba la teoría de que el tiempo se fuera comprimiendo a medida que la masa tenia una mayor velocidad. Muchos se rieron de su teoría hasta que la NASA comprobó que esto era cierto en un experimento en el que pusieron un reloj atómico en un taxi espacial y vieron que, en efecto, por la velocidad del taxi alrededor de la tierra, el tiempo se comprimía porque el reloj perdía unas milésimas de segundo conforme la velocidad aumentaba!

De tal forma que lo que siempre habia sido una constante para todos nosotros, es decir el tiempo, ahora resulta que es una variable porque puede comprimirse.

Otra forma de pensar en el tiempo es una conversación que tuvimos con Alex y Xavier en la que mencionaron que los relojes Rolex que hace 40 años costaban mil dólares ahora esos mismos relojes de alcurnia o vintage como le dicen en Christie’s, pueden llegar a valer muchísimo más, inclusive hasta $200,000 por lo que resulta muy cierto el dicho de que el tiempo es oro!

Otros científicos están diciendo que la teoría del Big Bang ya no se aplica, sino que postulan que nuestro universo fue creado no por el Big Bang sino por una implosión estelar que creo nuestro cascarón de tres dimensiones alrededor de un hoyo negro de cuatro dimensiones.

Cuando era yo pequeño, en la televisión pasaron una película de Joaquín Pardavé y Mapy Cortes que se llamaba Ah que tiempos aquellos señor Don Simón ! Francamente con todas estas reflexiones sobre el tiempo quisiera regresar a aquellos tiempos más sencillos de mi niñez en los que, a diferencia de Don Quijote, no me volvía loco con tantas preguntas que me hago sobre el tiempo. Aquí la dejo para que los que me lean no pierdan más su tiempo !

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