28 de Octubre 2014
EL NACIMIENTO DEL IMPRESIONISMO
EL PRIMER RECUERDO DE LA REPRODUCCION DE LA PINTURA de Renoir de una niña vestida de azul, que tanto le gustaba a Mamita, es la del comedor de la Avenida Coyoacán - en donde vivíamos - que estaba colgada encima de la estufa de gas que calentaba la casa de bloques de concreto que Michel había construido, después del terremoto de 1957 cuando Mamita se rehusó a regresar al maravilloso departamento de lujo que teníamos en la calle de Amatlán. en la Colonia Condesa. Michel no tuvo mas remedio que seguir los deseos de Mamita porque ella, conmigo como su centurión, se mudó a casa de sus papas negándose a regresar al 7o piso de ese edificio hasta que Michel le construyera su casa en una sola planta baja.
La reproducción me llamaba mucho la atención porque, a diferencia de todas las imágenes de arte que veía en mis libros de la escuela, ésta tenia colores muy vivos y una luz que invadía todo el espacio alrededor de donde estaba parado esa niña. Ese fue, según puedo recordar, mi primer encuentro con Renoir y, desde luego, mi primer amor con el Impresionismo.
A LO LARGO DE LOS AÑOS FUI CULTIVANDO MI DELEITE DEL movimiento impresionista y de sus principales, y muy vocales, proponentes. Creo que, por el interés que tenia Michel en la filosofía griega y en el mundo clásico greco-romano, las visitas que hacíamos a los museos estaban mas enfocadas a los pintores clásicos del Renacimiento y a los neorrománticos del siglo 19. Inclusive, si la memoria no me juega, en una de mis primeras visitas solas al Metropolitan, en Nueva York, cuando estaba muy joven, fui directamente a ver a los impresionistas porque no sabia yo muy bien en donde podía encontrar más de estas pinturas.
LA REALIDAD ES QUE TAMPOCO LOS FRANCESES TENIAN un lugar muy especial para el Impresionismo. Cuando visité el Museo del Jeu de Paume en París, en una de mis primeras estancias ahí, descubrí La Noche Estrellada de Van Gogh y me quedé atónito no solo por el cuadro sino porque era el único lugar que, a mi parecer, tenia algunos cuadros impresionistas. Además, como sabemos, Monet le había dejado a la Nación Francesa, para el gozo de su pueblo, los cuatro enormes cuadros de sus Lirios de Agua, fiel reflejo artístico de su propiedad de Giverny. Tuvimos que esperar hasta los años 80s para que el gobierno francés, después de la friolera de 50 y tantos años, por fin se dedicó a terminar y arreglar la Orangerie para exhibir esos lienzos
UNO DE LOS GRANDES PLACERES DE LA VIDA FUE PODER VER en el Art Institute de Chicago los cuadros puntillistas de Seurat y desde luego, en el Museo de Arte de Filadelfia, su extraordinaria colección de impresionistas. Fueron muchas las horas en las que, con motivo de algún asunto que tenia que tratar en el Museo, me aprovechaba para darme una escapadita a ver uno o dos de los cuadros de las salas impresionistas. Y, en cada ocasión en que pude visitar la Colección Barnes en esa misma ciudad, aproveché para quedarme el mayor tiempo posible viendo las obras cuidadosamente seleccionadas y compradas por el oftalmólogo famoso que creó esta magnifica colección.
De los placeres mas grandes que recuerdo es haber visto, a través de los años, como iba evolucionando Giverny, la casa de Monet en la campiña francesa, y cómo, gracias a la voluntad del Embajador Anneberg y de los Amigos Americanos de Giverny, su fundación, fue arreglando esa propiedad cada vez más hasta convertirla en lo que, para mi, es casi como el “hajj” obligado para los musulmanes, la peregrinación obligada al ir a Francia.
SI MAL NO RECUERDO, EN 1874 ALGUNOS ARTISTAS, decidieron romper con los cánones clásicos que habían venido controlando la forma de pintar desde hacía tantos siglos, y empezaron a exhibir pinturas diferentes a las que los críticos de arte estaban acostumbradas a ver. Una exposición colectiva de pintores, que incluía a Monet, Degas, Cezanne entre otros fue duramente atacada por los críticos que no estaban acostumbrados a ver esta forma del arte en las exposiciones oficiales.
Monet exhibió por primera vez una pintura que llamo Impressions, que mostraba una en forma fluida y etérea una vista del puerto francés de Le Havre al amanecer, con una paleta de colores inesperada y deslumbrante por su intensidad. Los críticos se agarraron del nombre que Monet le había puesto a su pintura y escribieron un artículo devastador sobre la exposición, que tenia como título burlón “La Exposición de los Impresionistas”. Los artistas, con mucha sagacidad, rápidamente enarbolaron esa designación, dejando para siempre sellado con ese nombre a su importante movimiento pictórico. Aunque Monet le cambio el nombre de su pintura a Impressions: Lever du Soleil el nombre se volvió el símbolo y la marca o branding, como diríamos ahora, de la primera presentación publica de una pintura parte de ese nuevo movimiento.
La pintura no es tan grandiosa como los Lirios Acuáticos o el Pont St. Lazare y su memoria de origen se fue perdiendo, cambiando varias veces de nombre, incluyendo al de Efecto de Niebla, causando, además, grandes confusiones porque aunque la pintura claramente tiene inscrita la fecha de 1872, el anticuario Wildenstein en su Catalogue Raisonné - que es el registro de toda una obra de un artista - le puso el año de 1873, pensando tal vez en la visita que Monet hizo a Normandía aquel año.
SIEMPRE HA HABIDO UN DESEO DE DARLE UNA FECHA de nacimiento al Impresionismo, y tal vez a un padre, y por eso una serie de conservadores, científicos, astrofísicos, meteorólogos, historiadores de arte y otros especialistas se dieron a la tarea de tratar de determinar exactamente la fecha en la que Monet pintó ese cuadro. La historia es un poco un libro de ciencia y de misterio. Casi todos han estado de acuerdo en que la pintura es una vista del puerto de Le Havre, por diferentes circunstancias, entre otras, porque existen fotografías de la época que muestran algunas de las estructuras. No es la primera vez que la ciencia se aplica al arte. Cuando estaba en el GCI uno de mis intereses era precisamente éste y las preguntas que me hacía en todo momento eran de carácter celestial.
LA PRIMERA VEZ QUE FUI A UN PLANETARIO FUE PRECISAMENTE en Los Ángeles, en Griffith Park, a donde nos llevaron los Señores Thrall con Mane, para tratar de educarnos un poco. Cual no sería mi azoro total al ver que, del sol candente de Los Ángeles bajo el que estábamos unos momentos antes, habíamos pasado a una cámara totalmente negra en donde, de pronto, el narrador prendió el proyector y lo que antes era techo ahora era el cielo mas cuajado de estrellas que jamás hubiera visto en toda mi vida. Y lo que más me fascinó de todo esto es que el narrador empezó a manipular el cielo y nos enseñó imágenes del cielo vistas desde diferentes lugares de Estados Unidos, de diferentes lugares de Europa y, de pronto, nos “traspondeó”, como en el Enterprise, al Cono Sur y al cielo meridional en donde ya no existía la estrella polar (Polaris) como punto de referencia y en donde la Osa Mayor, la Osa Menor, el Cinturón de Orión y todas las demás constelaciones conocidas ya no existían porque el cielo del Cono Sur es totalmente diferente del cielo del Norte y como los griegos no lo podían ver no tiene para nada la fama de la del Cono Norte. Por ejemplo, pocas personas pueden identificar a Octantes como la equivalente estrella, en el Cono Sur, a Polaris en el Cono Norte.
PASARON MUCHOS AÑOS, HASTA QUE LILOU FUE A LA Universidad de Chicago para que yo aprendiera a reflexionar y entender más sobre el cielo, cuando me explicaba su curso de Astrofísica y cómo era posible ver diferentes partes del cielo desde diferentes lugares y, aun más importante, cómo podía uno determinar en qué parte de la Tierra estaba uno, en qué época del año, en qué año y en qué día se estaba viendo un cielo especifico. Eso sí me dejó aún mas sorprendido porque me di cuenta de la importancia de la navegación espacial y de cómo le hacían los astronautas para saber en donde estaban, solo viendo el cielo. Con todas estas ideas en la cabeza le pregunté, cierto tiempo después, a algunos científicos del GCi si se podían determinar las ubicaciones de las pinturas nocturnas de Van Gogh por la posición, en la pintura, de las estrellas en el cielo, pero como eran químicos y no astrofísicos me vieron como preguntándose “Que vapores está inhalando Corzo esta semana?” Tuvieron que pasar algunos años para que descubriera yo que no estaba tan perdido - ni tan tronado - y que, en efecto, alguien había estudiado La Noche Estrellada de Van Gogh y había podido determinar la posición geográfica exacta de Van Gogh en Francia cuando pintó ese cuadro. A esto pude agregar, algunos años después, que el color del cielo en El Grito de Edvard Munch se debía a las cenizas de la explosión del volcán Krakatoa en 1883, que habían traído los vientos desde Indonesia hasta Noruega, transformando la luz de los amaneceres y los anocheceres en ese país escandinavo, porque las partículas de las cenizas rompían el espectro de la luz blanca.
MI ADMIRACION POR LOS FRANCESES Y SU FORMA de pensar data desde que Madame Tron, mi maestra en primaria y la favorita de todos los tiempos, nos empezó a enseñar clases sobre el clima, semejantes a las que Nicolás está tomando en su escuela. Tengo perfectamente grabado en mi memoria cómo nos explicaba que los científicos habían subido a un Puy - o sea un pico - en el Massif Central (Macizo Central) y cómo podían mediar la presión barométrica con unos tubos de mercurio.
El científico Blaise Pascal, cómodamente sentado en su casa en París le escribió una carta a su cuñado, Florin Perier, convenciéndolo a que subiera a la cima del Puy de Dôme, con unos kilos de mercurio y unos tubos de vidrio y, siguiendo los experimentos que había iniciado Torricelli en Florencia, demostró que la altura de la columna de mercurio era diferente cerca de Clermont-Ferrand, en donde vivía, a la de los mil metros de altura que los separaban del Puy de Dôme.
Cuando mi profesor de física de UCLA nos explicó la misma cosa, sin hacer referencia al Puy de Dôme, desde luego, yo me sentía como el Gato con Botas porque ese camino lo había recorrido unos 15 años antes, a pasos agigantados.
Pues bien los franceses empezaron a mantener registros meteorológicos desde finales del siglo 17 y a archivar esos registros. Con el programa de digitalización del gobierno francés, esos archivos fueron digitalizados y abiertos al publico así que, de pronto, era posible saber con precisión cual era el clima en Le Havre cada día que Monet estaba pintando. También había un registro de cuando Monet había estado en Le Havre porque se había quedado en el Hôtel de l'Amirauté (en donde nos tratamos de quedar Michel y yo en ese apoteótico viaje por Normandía que nos aventamos en 1984, cuando Michel decidió que ya no iba a beber vino). Además, había muchas fotografías de Le Havre, porque era el puerto mas importante de Francia en esa época, por su proximidad a las Américas y su acceso fácil a África. Ergo, como diría nuestro viejo amigo Cicerón ( a quien lo llamaban así porque tenia una nariz en forma de garbanzo - cicero en latín), conociendo la ubicación del Hotel y tomando los puntos de referencias de los edificios, fue un simple ejercicio de trigonometría determinar en qué habitación estaba Monet cuando pintó Impressions. Un poco como le hacen los de CSI cuando determinan la trayectoria de las balas disparadas por los asesinos.
EN LA PINTURA EL SOL SE LEVANTA EN EL SURESTE, lo que solamente sucede en el mes de Noviembre; las sombras de los mástiles de los barcos indican que era marea alta, porque de otra forma los barcos no hubieran podido pasar por el puerto exterior, de tal forma que los científicos y en particular un Dr. Olson de la Universidad de Texas, cuya pasión es este tipo de investigaciones, pudo reducir las posibles fechas a solo unas cuantas. Tomando en consideración los reportes meteorológicos de ese mes de Noviembre de 1872 y la dirección del humo de las chimeneas en la pintura, notó que coincidía con la dirección del viento el 13 de Noviembre de 1872. De tal forma que podemos aseverar que esa es la fecha oficial en que Monet pinto su lienzo y por lo tanto declarar que es la fecha del nacimiento del Impresionismo, tal vez aproximadamente, porque Monet, con frecuencia, como Picasso, regresaba a retocar sus pinturas.
DESDE LUEGO QUE ESTA ES UNA ESPECULACION CIENTIFICA en tanto que el Impresionismo nació mucho tiempo antes como concepto, seguramente después de largas y variadas conversaciones que me puedo imaginar que los artistas tenían en los cafés, bebiendo ajenjo, conocido como absinthe y las batallas que libraban entre ellos, tratando de descubrir los secretos de cómo pintar con más luz o con menos detalle pero con más profundidad. Algunos historiadores de arte, que han pasado con todo derecho al cementerio del olvido, han dicho que Monet tenia cataratas en los ojos y por eso pintaba “borroso”. Igualmente otros, también huéspedes permanentes del mismo cementerio, han dicho del Greco que supuestamente tenia astigmatismo y que por eso sus figuras son mas alargadas. Esta es una falacia (así se dice mentira pendeja, en términos jurídicos) porque si la aseveración fuera cierta todos los objetos, no solamente los individuos, tendrían una distorsión alongada.
EL IMPRESIONISMO NACIÓ POR UNA “YA BASTA” de los artistas que estaban hastiados de tener que seguir cánones dictados por profesores de pintura o por críticos- que no saben pintar - que escriben sobre cómo se debía pintar. El Renacimiento trajo un retorno a las formas clásicas, pero no por eso el arte medieval es algo horrible y desdeñable. De Igual forma el arte prehispánico, o el africano, no son artes “primitivos” porque los que lo crearon no tenían las mentes ”clásicas” de los prepotentes europeos clasicistas (Este es tema de otras Reflexiones). Al igual que las formas clásicas musicales fueron transformándose en Europa, la literatura y las artes plásticas estaban en sincronía con las demás artes porque era el momento en que había que romper los vínculos que ataban la creatividad y la innovación. Y qué bueno que eso sucedió, porque el Impresionismo fue relativamente corto, como lo fue el cubismo, como lo fue el arte abstracto, como lo van siendo todas las exploraciones cada vez mas intensas y mas frenéticas de los artistas que buscan crear algo distinto que resuene con las necesidades intelectuales y emotivas de la población actual.
ASI QUE ES INTERESANTE PENSAR QUE HUBO UNA FECHA de nacimiento del impresionismo y que ésta fue determinada científicamente. Pero es bastante más interesante pensar que la ciencia puede abrirnos tantas ventanas para la exploración de ideas y de interconectividad aun en ámbitos que a primera vistas no parecen conectados. De igual forma las artes nos pueden abrir muchas ventanas para entender mejor quienes somos, porqué somos como somos, y porqué debemos aspirar a un mejor entendimiento de nuestros pensamientos, de nuestros deseos, de nuestros ideales. En mi opinión esto es, al final de cuentas, mas importante.
Cualquiera que sea la fecha exacta del nacimiento del Impresionismo, lo que sucede es que acabamos, como siempre, estableciendo nuestros puntos de referencias (así, en plural, porque seria maravilloso que solo tuviéramos una) con los antiguos, ya sean griegos o teotihuacanos. Pausanias, el gran viajero griego, que fue nuestro guía hace 40 años en un viaje olímpico por Grecia, menciona una máxima que ha hecho reflexionar a la humanidad durante 35 siglos. Según recuerdo, esta máxima está inscrita a la entrada del templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo”. La frase ha sido atribuida a muchos filósofos, incluyendo a Sócrates y ha tenido una enorme influencia en la visión de la vida occidental desde esa época. Y yo me incluyo en este grupo, gracias a Mamita, que la practicaba y a Michel que la sermoneaba.
Pero para mí es más evocativa y poética la frase náhuatl, sin atribución, que esta grabada sobre el dintel a la entrada de la sala Tolteca del Museo de Antropología de México: “Estos dioses eran ciertamente sabios; solían dialogar con su propio corazón”
Y pregunto: “Hay algo más importante que este diálogo?”
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