30 de Enero 2015
LOS VIEJOS AMIGOS
UNA DE LAS VENTAJAS DE VISITAR UN LUGAR VARIAS VECES es que no hay solamente la delicia de descubrir nuevos sitios sino el placer de encontrarse con viejos amigos. Con frecuencia es un restorán, un monumento, una calle, algún edificio o un museo. Este es el caso del Museo Metropolitano de Nueva York , que visité por primera vez, según la versión de Mamita, prácticamente arrastrado por ella, cuando vinimos a Nueva York y tenia yo unos diez años. A decir de Mamita, con mi chamarra café, mis botas para la nieve y mi cachucha con orejeras, me acosté en un banco de alguna sala del Museo y me negué a seguir la visita, que probablemente había llegado a mi limite de cinco minutos, y declaré que no me movería hasta que estuviéramos listos para salir del museo y regresar a la casa que su amiga Amparo nos había dejado compartir con ella en un barrio de Queens llamado Jamaica, en Long Island. Un pequeño jalón de orejas fue todo lo que necesité para, de mal humor, aceptar que mi contrincante era mil veces, al menos, superior a mi y que no valía la pena seguir “estrenándome” como decían las mamás de aquella época cuando los hijos se mal portaban.
CON LA VIDA TODO ESTO FUE CAMBIANDO Y AHORA TENGO UNA manera muy diferente de visitar los museos, como fue el caso del Met en días pasados. Muchas veces he ido al Museo con otras personas que no lo conocen o que quieren ver algo especial porque saben de mi interés en el arte, pero ésta vez, como Sabă estaba ocupada en unas reuniones, me fui solo y tenía como misión ver una serie de pequeñas exposiciones temporales que me parecían interesantes. Pero el primer lugar al que fui fue a visitar a mi viejo amigo el Templo de Dendur.
El día era esplendido, el cielo estaba azul, la nieve estaba en el pavimento y en los jardines y solo habían unas pocas personas en ese enorme salón que alberga a un templo egipcio entero que el Metropolitan adquirió y presentó , después de una aguerrida competencia entre diferentes museos de Estados Unidos en 1978. Originalmente el templo, comisionado por el emperador Augusto, estaba en Nubia, en una planicie al lado del Nilo y data de la época de los Romanos en Egipto, cerca de 10 AC. Con la construcción de la presa de Aswan, el templo iba a quedar debajo del gran lago de la presa. El gobierno egipcio le regaló el templo a los Estados Unidos, por su ayuda en salvar tantas construcciones que estaban en peligro de ser cubiertas por las aguas de la presa. Muchos de esos templos rescatados algunos de nosotros hemos visitado en nuestros viajes por Egipto
Aunque nunca vi al templo in situ, para mi es un viajo amigo, no solo por los lazos tan profundos que tengo con Egipto sino, sobre todo, porque aquí fue la cena de gala de la inauguración de México: Esplendores de Treinta Siglos que empezó siendo un evento para 200 invitados y acabo siendo una crisis mayor y uno de lo dolores de cabeza mas grandes que he tenido, al ver crecer los números en forma exponencial, sobre todo en las ultimas tres semanas antes de la inauguración hasta alcanzar in total de 653 invitados. Para mi, lo mas interesante del caso fue que, al principio, Emilio Azcárraga me enviaba nombres o me hablaba por teléfono para que agregara nombres, porque seguramente tenia a los visitantes en su oficina y cuando le pedían asistir a la cena les decía que sí. Cuando el número llegó a cerca de 400, el Museo me dijo que ya habían llegado a su límite, lo que le comuniqué a Emilio. Pero las solicitudes seguían llegando y, en un momento dado Emilio me dijo: “El único que decide quien viene a la cena eres tu.” Lo que parece simplificar mucho las cosas, pero las llamadas venían de la mamá del Presidente Salinas o de la Secretaría Particular del Presidente, o de grandes personajes del mundo de las finanzas, no solo de México, sino del mundo. Hasta el Arq. Ramírez Vázquez me pidió dos invitaciones para los organizadores de la Feria de Sevilla, en donde el estaba construyendo el pabellón de México. Y yo no sabia muy bien lo que Emilio quería, si invitar a las gentes o no; si eran sus amigo o no; si eran amigos de Paula Azcárraga o no.
Además la administración del Museo, empezando por Philippe de Montebello, estaba insistente en que no podían aumentar los números, hasta que tuve un tremendo enfrentamiento con Philippe y le anuncié que el cupo de cubiertos en la cena no era mi problema sino de su administración y que habría cambios en las mesas hasta el ultimo minuto, como en efecto sucedió. Y para acabar con el cuadro. el Presidente Salinas, que estaba programado para salir a JFK para regresarse a México a las 10:30 de la noche decidió que estaba muy contento en la cena y por medio de Philippe anunció que se quedaría “unas horas mas” por lo que la cena acabó a las doce y media de la noche y yo llegué al hotel justo cuando Fernando Alcalá me estaba llamando por teléfono, a las tres de la mañana, para preguntarme a donde tenia escondido a Octavio Paz porque acababa de ganar el premio Nobel de literatura.
UNA DE LAS EXPOSICIONES QUE VISITE FUE DEATH BECOMES HER: A Century of Mourning Attire, presentada por el Instituto de Moda.
En un espacio ligeramente oscuro, un poco para proteger las telas de la luz y un poco para crear ambiente, habían varios vestidos de luto, principalmente del siglo 19, que, por los requisitos culturales de la época exigían que las mujeres llevaran el luto riguroso durante un año (o en el caso de la Reina Victoria hasta su muerte, después de que falleció el Príncipe Consorte, Alberto) y por lo tanto requerían ser prendas de muy sólida calidad, de diseño sobrio pero elegante y de materiales lujosos. AL centro todos los maniquíes con vestidos negros y sobre los muros unas proyecciones de pensamientos de diferentes personajes sobre el atuendo para estas ocasiones. Algunos de medio luto Muy interesante no solo por el tema en si, que es una buena idea de presentar una faceta de la moda, sino por la forma delicada y elegante de hacerlo y, desde luego, algo que probablemente no se pueda ver con facilidad en ningún otro museo.
EL HERMANO DE ROBERT LAUDER ES RONALD LAUDER y de igual forma que uno se dedico a coleccionar obras de artistas de Viena de finales del siglo 19 y principios del siglo 20, éste se dedicó a coleccionar obras de lo cubistas y las donó al Museo Metropolitano que las puso en exhibición especial antes de integrarlas a la colección permanente.
Lo que impresiona mucho es que a la entrada de la exposición hay un foto mural que muestra una parte del salón de la casa de Ronald Lauder en Nueva York en donde están colgados algunos de los cuadros que están en la exposición y es muy impactante ver estas obras puestas en los muros de una casa particular cuando en realidad son obras dignas del Museo Metropolitano. Ronald Lauder se enfocó exclusivamente en el cubismo, lo estudió profundamente, encontró a un galero que tenia excelentes relaciones con los cubistas y ayudó a Lauder a crear su colección, que está enfocada exclusivamente en Picasso, Braque, Léger, y Gris. A veces es muy difícil distinguir entre Braque y Picasso en la época en la que vivian en una buhardilla y compartían una cama durmiendo alternativamente en ella, mientras uno trabajaba y el otro dormía. Habían quedado de acuerdo en que no sacarían nada al público hasta que ambos estuvieran de acuerdo y aunque hay una explicación muy detallada de cómo distinguirlos la verdad es que se necesita un ojo excepcional para identificar de quien es cada cuadro. Como todas estas obras eran privadas, verlas por primera vez fue un placer excepcional para mis ojos.
BARTHOLOMEUS SPRANGER ERA UN PINTOR FLAMENCO QUE VIVIO en Praga a mitad del siglo dieciséis y que, por los temas un tanto eróticos de sus obras fue escondido durante mucho siglos.
Con una republica checa liberada, muchos de los cuadros han salido y se han agregado a otros existentes en varias colecciones de museos , por lo que la retrospectiva del Met, que es también una exposición temporal excepcional, me permitió descubrir a un pintor clásico del que nunca había oído hablar y que me impresionó muchísimo por la maestría de su línea y la paleta cromática esplendida.
Una de las ventajas de ir al Met con un plan es que, en lugar de pasarse horas en las galerías viendo a los viejos amigos pude ir directamente a estas exposiciones temporales y ver, probablemente por única vez, exposiciones que tienen un tema especial y un enfoque muy particular
MADAME CÉZANNE ES OTRA DE ESTAS EXPOSICIONES muy especiales. Cézanne se casó con la madre de su hijo para que éste tuviera un patrimonio y, aunque la ignoró casi por completo pues no vivieron juntos, con frecuencia si la usaba como su modelo.
La colección de retratos al óleo, pasteles, dibujos al lápiz, bosquejos y apuntes de Madame Cézanne a lo largo de los años es extraordinaria porque al mismo tiempo que va uno viendo el pasar de los años por la señora, también va uno viendo la evolución de la técnica de Cézanne a lo largo de los años. La exposición se encuentra en una nueva ala del Museo, que no conocía y que, además de esta galería, tiene otras nuevas y una cafetería contemporánea accesible para las grandes masas de visitantes que visitan al Met, aunque este día, por el clima, estaba relativamente vacío.
TUVE LA OPORTUNIDA DE VER TAMBIEN UNA EXPOSICION curiosamente llamada El Greco in New York, que , además de los consabidos retratos de importante personajes nobles o eclesiástico a los que El Greco cortejaba pintándolos para sobrevivir, había uno particularmente interesante.
Especialmente me fascinó porque es una vista de Toledo, en donde vivió El Greco, que tiene toda su paleta cromática y que es un paisaje impresionante, tanto como lo es un autorretrato miniatura de unos 7 centímetros de alto que es algo inusitado porque todas las pinturas del Greco que conocemos son de gran formato.
Algo muy agradable fue poder dirigirse a los guardias y preguntarles en donde se encontraba tal o cual galería y tener instrucciones muy detalladas de cómo llegar a ellas, sin perder tiempo buscándolas. Desde luego que al ir de una exposición a otra pasé por muchas salas en donde salude a mis viejos amigos por los que siempre he tenido mucho afecto y que los visito cada vez que puedo si ,como cuando llega una a una ciudad y hace la ronda de las casas de los amigos: algunas piezas de la colección de arte de América Latina y Polinesia; las máscaras mortuorias romanas de Egipto; las armaduras del medievo de Henri II y de Enrique VIII; el patio de Granada; Piero della Francesca; y algunos más a los que solo los saludaba con los ojos mientras me dirigía a otra exposición.
EL OMNIBUS QUE VA A LO LARGO DE LA 5ª AVENIDA ME DEJÓ EN LA esquina de la calle en donde esta el departamento en el que estamos alojados, al que llegué después de unas tres horas de gloriosa felicidad y de agotamiento intelectual y visual completos.
POR FIN SABA TUVO UN DIA LIBRE, DESPUES DE TRES MUY INTENSOS y aprovechamos para ir a visitar a nuestro viejo amigo MoMA, en donde estaba una exposición de los recortes de Matisse que el llama gouaches decoupées.
Llegar a MoMA es siempre un deleite para mi, por la anticipación que siento al caminar por la calle 53,viendo los gallardetes colgando de los portabanderas en la fachada que anuncian que ya te estás acercando a una experiencia única. La entrada al vestíbulo, el hormigueo de la gente que está comprando sus boletos y la luz que ves después de las taquillas y que en toda época del año tiene unas cualidades extraordinarias siempre llena de emoción y de preguntas : “ ¿Que me voy a encontrar aquí que va a provocar una experiencia diferente?” Matisse siempre me ha fascinado por dos aspectos de su arte: el uso del color y su habilidad de control absoluto de la línea. Siempre que veo alguna obra de Matisse no deja de maravillarme la intensidad de sus colores como el rojo, el azul, el amarillo y el negro (que usa como color) el verde, el violeta.
Recuerdo con mucho cariño una visita que hicimos con Xavier al Hermitage en San Petersburgo en el que me llevó a ver una obra de Matisse Armonía en Rojo, que representa a una señora arreglando frutas sobre una mesa en una sala dominada por un vibrante papel pintado rojo . La pintura es una celebración del diseño y la decoración. El color y los diseños sobre el mantel y el fondo son los mismos , creando una superficie decorativa plana continua en el lienzo. Xavier, que había tenido oportunidad de ir un par de veces al Museo mientras asistía a la Universidad y estudiar con cuidado algunos de los cuadros, ahí me explico que a pesar de que en este lienzo todo era un plano continuo, se podía sentir el volumen de la mesa tan solo por una tenue línea horizontal que rompía la continuidad del color.
Y, en efecto, cuando lo vi, descubrí la maravillosa habilidad de Matisse de manejar el concepto de volumen manejando tan solo la línea. Las formas vegetales curvilíneas de púrpura oscuro y los diseños florales proporcionan un contraste dramático al plano de color rojo brillante . La forma de la mesa es sugerida por la suave línea que lo separa de la pared , por la superposición de vestido blanco cremoso de la mujer y el sutil cambio de dirección en el patrón del follaje , ya que cambia de una posición vertical a una horizontal. Toda esta explicación y el poder verla me dejó sin aliento. Los cálidos rojos y naranjas, la mesa de frutas, los floreros, proporcionan un agradable flujo visual rítmico a través del lienzo con la conexión de la silla y de la ventana con la mujer organizando un frutero, la conexión de la mesa con la pared, todo esto va uniendo a los ricos, cálido interiores con el exterior más fresco. Las líneas geométricas y las formas de la ventana , el edificio exterior y las sillas contrastan con las líneas orgánicas y las formas que dominan la pintura y proporcionan una estructura estable. Creo que antes había visto a Matisse, pero hasta esta visita con Xavier, por fin lo entendí.
EN SUS ÚLTIMOS AÑOS, MATISSE, QUE CASI YA NO PODÍA DIBUJAR aunque hay un documental de él, acostado en su lecho de hospital, con una larga caña que tiene un carbón en la punta, está dibujando sobre una enorme superficie de papel unas imágenes extraordinarias, se dedicó a pintar recortando pedazos de papel con unas enormes tijeras.
Esos pedazos de papel que tienen una forma rectangular cuando los tiene en la mano, van adquiriendo unas curvas y unas líneas en superficies as pequeñas. Matisse después los coloca encima de otra hoja de papel y de esos recortes crean imágenes increíbles de sensualidad, alegría, retozón, jugueteo y joie de vivre espectaculares.
Me parece que nunca habían hecho una retrospectiva de sus recortes y la que organizo el MoMA es espectacular, por la enorme variedad y por el tesón de sus curadores de encontrar todos estos cuadros alrededor del mundo y juntarlos en un solo lugar. Parte de esto fue movido por el proyecto del museo de restaurar La Piscina que es un collage que Matisse tenia en su comedor con figuras que están flotando como si estuvieran dentro de una alberca. El trabajo de restauración fue arduo porque tuvieron que separar los recortes del soporte de yute en el que estaban adheridos y reconstruir todo el diseño en un nuevo yute tratado quicamente. Replicaron las dimensiones de su comedor y los colocaron a la altura en la que estaban originalmente. Sin embargo Sabă y yo estuvimos de acuerdo que ver esta obra, separada de su contexto – que era el comedor de Matisse – con otros cuadros y con una mesa y sillas, le da una esterilidad que, al menos para nosotros apagó completamente la obra. Sin embargo el final de la exposición es un alarde de explosión de colores y de diseños como si fuera un espectáculo de fuegos artificiales eternos en las paredes del museo.
EN TANTO QUE ESTABAMOS AHÍ NO PUDIMOS IMPEDIRNOS DE ir a ver a nuestros viejos amigos como Los Lirios de Agua que, aunque no son los de la Orangerie, si tienen un efecto hipnótico y de tranquilidad absoluta para el visitante. No había mucha gente y la luz era muy intensa para mi gusto, pero la vibración de los colores de Monet y su enorme creatividad al crear esas impresiones a esa escala son un deleite cada vez que los visito. Recorrimos otras galerías, viendo a tantos viejos amigos como Picasso, Mondrian, Cézanne, Pollock – magnifico - Sol de Witt, Jasper Johns, Léger, Gris, Miró, Brancusi, Duchamp y tantos más que era como una reunión de ex alumnos en la que te das cuenta que unos han envejecido mejor que otros pero todos te traen un recuerdo de un momento especial de tu vida en la que estabas apenas empezando a descubrir el mundo y ahora ya puedes platicar de las emociones, pasiones, alegrías dolores y sobre todo de una vida intensa que sigue avanzando en una búsqueda continua del entendimiento y del placer de sentir el momento.
EL ULTIMO VIEJO AMIGO QUE NOS TOCO IR A VER DE NUEVO en esta visita a Nueva York fue la obra musical Cabaret, que en su momento tanto éxito tuvo con la película con Liza Minelli y Joel Grey en los papeles principales y que vimos en el cine, alla por 1972 y después en DVDs. La música siempre me ha fascinado e inclusive tuvimos para celebrar a Lili – una cena con espectáculo de Cabaret y todo. Esta vez fue en Broadway, en el antiguo local de Studio 54 que en su momento era la puerta mas difícil de derribar para una disco en Nueva York y a la que mi amigo Dick Sandhaus me llevó, alla por 1980 porque tenia unas equipos de láseres instalados ahí.
El teatro sigue siendo el mismo, solo que lo arreglaron como si fuera un cabaret, con mesas y sillas y lamparitas en las mesas y globos de múltiples facetas de espejo.
Pero todo eso nada tiene que ver con el espectáculo maravilloso de ver y oír a Alan Cumming que es uno de mis actores favoritos – y a Emma Stone, que acaba de empezar con este rol que antes tenia Michelle Williams, la artista que salió en al película de Marilyn hace un par de años. La orquesta está compuesta de hombres y mujeres jóvenes, guapísimos que no solamente son grandes músicos sino grandes bailarines y cantantes, así que el espectáculo fluye de la parte alta del escenario en donde está la orquesta, al foro en donde pasa la acción principal, con un ir y venir continuo con melodías que se quedan una vida y con una coreografía y dirección maravillosas.
Hacía mucho tiempo que no regresaba a Broadway y ahora entiendo aún más porque sigue siendo, como el West End, el mejor teatro del mundo.
La película la hicieron para todas las edades aunque cuando salió originalmente estaba restringida. Este espectáculo es totalmente sexual y trasciende todas la barreras de géneros, tal y como era Berlín en los 30s – debe haber sido un manicomio – por lo que, al salir exhaustos de tantas emociones, no podíamos dejar de cantar ♪♪♪♫♫♫ Wilkommen, Bienvenus, Welcome….♪♪♪♫♫♫
Proxima Parada: Estambul.
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