CAFÉ CONCIERTO
3 de Marzo de 2017
ESTAMOS DESLIZANDONOS A 230 KILOMETROS POR HORA sobre dos vías paralelas soldadas en dos listones que van sin interrupción desde Viena hasta Múnich. Nuestro destino inmediato es Salzburgo, adonde vamos a pasar el día y la noche antes de regresarnos a la capital de Austria. Este sentido del viaje es exactamente opuesto al que me trajo acá hace más de 50 años cuando, después de un primer invierno en Múnich, decidí y convencí a Michel que necesitaba yo “aprender otros acentos alemanes y el vienés se me hacía importantísimo.” Michel entendió muy bien que mi inquietud me llevaba a explorar otras opciones de ciudades y accedió. Mi llegada entonces a Viena fue muy diferente porque la estación de tren acababa de ser reconstruida después de la Guerra Mundial, que había terminado casi 15 años antes, y mi carro de ferrocarril era viejo y vetusto, con compartimentos de dos banquetas frente a frente, con cuatro pasajeros en cada una, que evitaban verse durante todo el trayecto que era, esencialmente, en silencio. Ahora estamos viajando cómodamente en un vagón de primera clase, con todo el confort y con conexión al internet ofrecida gratuitamente a todos los pasajeros. La salida de Viena duró unos 15 minutos a esa velocidad y adentro de un túnel completamente recto. Solo ahora, después de St. Pölten, empezamos a ver un poco de vegetación verde de la hermosa campiña austriaca. Vamos hacia la tierra natal de Mozart, el Gran Amadeo, que empezó a componer música a los cinco años y todavía seguía componiendo cuando falleció a la temprana edad de 35.
DON GIOVANNI, UNA OPERA DE MOZART ES LA QUE, EN PARTE, nos trajo a Viena. Eso y la idea de celebrar mis 75 años en una bella ciudad con la perspectiva de veladas musicales que llenaran nuestro espíritu. Anoche fue el turno de esta obra máxima que dura la friolera de tres horas y media, con un intervalo de 25 minutos. Fue una producción diferente a la que yo recordaba porque todas las escenas están pobre, pero dramáticamente iluminadas, lo que no permite ver muy bien a los personajes y menos aún sus gestos y los movimientos de sus bocas, para tratar de discernir cómo le hacen estos individuos para sacar esos sonidos tan sonoros y maravillosos. La pieza está basada en los últimos días del famoso Don Juan, que más que un conquistador era un violador y violento mujeriego, sin principios, ni alma, ni corazón. La penúltima escena, extraordinariamente bien lograda, consiste en Don Juan deslizándose, sin control, por una rampa que lo lleva derechito al infierno, estallante de intensas llamas escarlata. ¡Si no fuera porque es opera, los espectadores estarían levantándose y gritando, “¡Que se muera! ““¡Al infierno!” por lo abyecto de la figura de Don Juan, supuestamente histórica.
EL PUBLICO VIENÉS ES DE LOS MEJORES DEL MUNDO PORQUE al final de todas las representaciones aplaude con mucho entusiasmo y mucho aprecio. También es totalmente cierto que la calidad de los espectáculos es de primer nivel internacional y universalmente reconocido (No como en una representación de ballet que fui a ver con Pedro Ramírez Vásquez, una vez en Nueva York, al salir de la cual me dijo:” Les aplaudieron porque no se tropezaron más de 10 veces.”) Es claro que los artistas viven del reconocimiento y del halago del publico, pero aquí no es raro ver que hay cinco o seis llamadas de telón y que el público responde con mucho entusiasmo cuando uno de los artistas ha sido excepcionalmente bueno. Nos han tocado una serie de presentaciones imponentes: Vimos el ballet “La Fille Mal Gardée” que tiene toques de romanticismo salpicados de escenas maravillosamente chuscas y cómicas que muestran porqué las artes escénicas han perdurado a través de 26 siglos, al menos, desde los griegos antiguos. En el mismo edifico del Staatsoper (Opera del Estado) vimos al día siguiente “Turandot “, con la maravillosa aria (click para ver y escuchar, con otro intérprete.) La historia de una princesa china que no quiere casarse y fuerza a todos los aspirantes a contestar tres preguntas. Si fallan, les cortan la cabeza. Es, en realidad, una maravillosa alegoría del triunfo del amor, cuando ningún riesgo parece difícil por la intensidad que siente el enamorado. Espléndidamente montada, como todas las óperas aquí y llena de profundas y vibrantes emociones. También fuimos al Musikverein (Asociación de Música) en donde la Orchestre Nationale du Capitole de Toulouse mostró todo el impresionante impacto del Don Quichotte de Massenet con una maestría sublime y donde la presencia del cantante bajo, Ferruccio Furlanetto, nos dejó a todos no solamente azorados en grado infinito, pero también sorprendidos, embelesados y apabullados por el inmenso talente de este cantante de ópera de nivel claramente superior. Igual de sorprendente fue el coro de voluntarios de un nivel profesional superior al del Met en Nueva York uqe existe desde hace 150 años.
“ESTA CASA DE OPERA SE ACABO DE RECONSTRUIR EN 1955 habiendo empezado la obra en 1946, después de que la totalidad del edificio se quemó, con motivo de la Guerra Mundial.” Así dice la placa, que continúa con algunas descripciones. Solo basta ver las fachadas o los vestíbulos interiores o la gran sala de conciertos para darse cuenta de la magnificencia de la obra de reconstrucción y de cómo se llevó una suprema atención a todos los detalles. Desde los dorados de los fustes engalanados hasta los frisos de los palcos, todo habla de belleza clásica, de cuidado y de amor profundo a la estética y a las artes. La Opera del Estado tiene representaciones todos los días del año; cada noche es diferente, ya sea opera o ballet, la casa está llena cada día del año con 1709 plazas sentadas y casi la tercera parte adicional (567) con plazas de pie, ocupadas en su mayoría por jóvenes estudiantes de música que, como el resto del publico, acuden de todas partes del mundo. La voluntad de las autoridades federales y de la ciudad son enormes para mantener esta joya en operación a su optimo nivel. En parte, de ahí se deriva el entusiasmo del público al terminar la representación, porque es un público conocedor y completamente comprometido con el espectáculo al que está asistiendo, a menudo mediante un enorme esfuerzo económico.
EL DESFILE DE MODA VA DESDE LO ESTRAFALARIO HASTA lo corriente, porque la globalización y la democratización han dejado a un lado el buen gusto y el respeto hacia los demás. Algunas mujeres con sombrero, escote y falda hendida en el muslo y otras en jeans luidos y con agujeros supuestamente resultado del uso constante pero que nosotros sabemos que vienen de Bangladesh en donde los bengalís se ríen a carcajadas mientras friegan los pantalones de dril que los extranjeros pagarán al menos $100 dólares por usar en un “chic ersatz”, como el café de chicorea en la guerra: falso y malo. Los hombres, desde smoking hasta jeans, también rotos y chamarras viejas. La salida de estos espectáculos es después de las 10 de la noche cuando la mayoría de los restoranes ya están cerrados, por lo que hemos probado un menú simplificado en el café del hotel o hemos comprado delicadeces en el supermercado que está en el sótano de la galería adyacente al hotel. En mi caso particular una larga siesta en la tarde es de rigor para que pueda yo sobrevivir la nefasta hora de las 9 pm que es cuando los brazos de Morfeo me atraen más que cualquier otra tentación.
OPTAMOS POR DEJAR A UN LADO LA EXPERIENCAI GASTRONOMICA ultra fina del restorán Eiereck en Viena porque el clima no estaba muy apropiado para ir al mejor parque de Viena en donde está el restorán y porque las descripciones de todos los platillos eran muy barrocas y un menú degustación de 9 tiempos costaría unos $300 dólares para el lunch, y eso sin los vinos apareados. Así que no solamente nos evitamos la monserga de ir al famoso parque en un taxi (con costo adicional) sino que Sabă encontró un maravilloso restorancito italiano de regreso del Hofburg que se llama L’Asino que Ride (El Asno que Ríe) en donde comimos un antipasto de legumbres delicioso, una ensalada de arúgula con parmesano, esplendida, rematando con dos pastas, una al ajo aceite y otra con almejas no veraces porque se les olvidó poner el peperoncino. De cualquier forma, fue un cambio de mucho beneficio de los deliciosos platillos que hemos estado comiendo a base de salsas y carnes riquísimos, pero de difícil digestión.
VIENA ES NO SOLO UNA CIUDAD CAMINABLE SINO UNA CIUDAD AMABLE porque la gente en su mayoría es muy gentil; todos quieren ayudar, lo reciben a uno de buen humor y con una sonrisa y, salvo muy raras excepciones, todas las experiencias son de primer orden. La tarea a la que se han dado los vieneses es la de rescatar su arquitectura patrimonial y por todos lados se ven andamios cubiertos de lona que disimulan el trabajo que se está llevando a cabo en las fachadas. Definitivamente de un año acá, que fue la última vez que vinimos, la diferencia es notable en las fachadas y monumentos que ya han sido terminados o en el avance que se puede apreciar por ejemplo en la catedral de San Esteban, una joya gótica en el centro mismo de Viena. Desde el hotel podemos caminar a la Biblioteca Nacional; a los Museos del Palacio (Hofburg); a la exposición de los tesoros de la corona; a la Galería Albertina, en donde vimos una exposición fabulosa de Egon Schiele; a la Opera del Estado; a la sala de conciertos del Musikverein; a la Academia de los Lipizzaner, caballos de exhibición famosos en el mundo entero; a las habitaciones de Sissi, la famosa emperatriz de los austriacos, inmortalizada en las películas de Romy Schneider y después en una serie de televisión; a la exposición de vajillas reales; y a los innumerables comercios y restaurantes en la zona peatonal.
¿QUE HACE DEL VIENÉS UNA PERSONA PARTICULARMENTE agradable? Desde mi primera visita a esta ciudad recuerdo que el trato que me daban las gentes era diferente al de las gentes de Múnich. Después conocí al esposo de mi amiga Mildred Constantine, un vienés simpatiquísimo, que también conoció Alex, cuando comimos en un restorán chino de Nueva York, cerca de Naciones Unidas; también recuerdo las películas de Billy Wilder, que además de gran director era un gran coleccionista de arte; y pasando por todo el historial de esta ciudad que, afortunadamente no cayó ante el embate musulmán. Está la muy famosa corte de Carlos V, que podía decir que el sol nunca se ponía en su imperio, hasta Francisco José y su corte rígida pero generosa. El estupro que cometió Hitler al anexar Austria no le quitó a Viena su sentido de vida y su belleza interna. La historia de sus artistas como Klimt y Schiele; de sus movimientos artísticos como el Jugendstil y la Secesión, la historia del psicoanálisis con su Generalísimo Freud, la película del Tercer Hombre, con su inolvidable tema del salterio; y la trufa que pidió Michel para cenar en el hotel; todas son historias maravillosas que han venido a sembrar el folklore y la esencia misma de sus habitantes. Inclusive los dulces no son muy dulces, solo lo necesario y los diez tipos de café señalan el deseo de darle a cada persona lo que desea. Los pastelitos, los pasteles, los chocolates y los aguardientes de frutas forman un conjunto de bienestar, alegría y esplendor que le dan a uno una maravillosa pauta en la vida para reflexionar sobre la mejor forma de vivir. Esto, aunado a su gran diseño, su sistema de transporte moderno, su orden y sus placeres interiores enmarcan una visión de la vida a la que todos pudiéramos aspirar.
LOS VIENESES SE LAS ARREGLAN PARA DARLE PLACER AL GUSTO por el café y los establecimientos que abundan en Viena son demasiados para ser contados. La tradición data de más de trescientos años. El Wiener Kaffeehaus o Café Vienés es una institución típica de Viena que desempeñó un papel importante en la configuración de la cultura vienesa. Es parte de la lista del Patrimonio Cultural Intangible de la UNESCO que lo describe como un lugar "donde se consumen el tiempo y el espacio, pero sólo el café se encuentra en la factura".
Las prácticas sociales, los rituales, la elegancia crean la atmósfera muy específica del Café Vienés. Los Cafés atraen con una amplia variedad de bebidas de café, periódicos internacionales y creaciones de pastelería. Típico para los Cafés Vieneses son las mesas de mármol, las sillas de Thonet, los periódicos sujetados por delgados cilindros de madera y los detalles del diseño interior en el estilo del historicismo. El escritor austriaco Stefan Zweig describió al Café Vienés como "una especie de club democrático, abierto a todos por el precio de una taza barata de café, donde cada invitado puede sentarse durante horas con esta pequeña ofrenda. Para hablar, para escribir, para jugar a las cartas, para recibir el correo, y sobre todo para consumir un número ilimitado de periódicos y de revistas." Zweig de hecho atribuyó una buena medida del aire cosmopolita de Viena a la dieta diaria rica de información actual e internacional ofrecida en los cafés.
En muchos cafés clásicos (por ejemplo, el Café Central en donde desayunamos a veces) tocan música de piano durante el día y se llevan a cabo eventos sociales como conferencias literarias. En los meses más cálidos, los clientes a menudo pueden sentarse fuera en un Schanigarten (mesas en la banqueta.) Casi todos los cafés ofrecen pequeños platos de postres, pasteles y tartas, como las famosas Apfelstrudel, Millirahmstrudel, Linzertorte y la famosísima Sachertorte.
A diferencia de otras tradiciones cafeteras de todo el mundo, es completamente normal que un cliente permanezca solo durante horas y estudie el periódico omnipresente. Junto con el café, el camarero servirá un vaso obligatorio de agua fría del grifo y durante una larga estancia a menudo traerá agua adicional no solicitada, con la idea de servir al huésped con un sentido ejemplar de la atención.
TODO ESTO HACE QUE LA VARIEDAD DE CAFÉS SERVIDOS sea muy importante y cada nombre tiene su “asegún” como dicen en México. A continuación, la lista de los diez tipos diferentes de café, meticulosamente investigados. Atención: habrá una prueba al final...
Espresso
Café recién molido, apisonando y filtrado al vapor, servido en una taza pequeña, cónica, mostrando la crema dorada, ligeramente marmolada
Schwarzer
Un "Schwarzer" (=color negro) pequeño o grande es un espresso sencillo o doble. Consiste en menos café y más agua
Brauner
Un pequeño o grande "Brauner" (=color café) es un espresso sencillo o doble servido con una pequeña jarrita de crema para café al lado, que permite adaptar el espresso al gusto del cliente
Verlängerter
“Verlängerter” (=alargado) es un espresso servido en una taza grande con agua caliente añadida al café directamente o servida en una pequeña jarrita al lado. Es un Café Americano que se puede servir con o sin leche
Melange
Un Melange (=mezcla vienesa) es la típica especialidad de café vienés. Un pequeño espresso servido en una taza grande con la mitad de leche al vapor rematada con espuma de leche.
Kaffee verkehrt
"Verkehrt" (= al revés) es exactamente lo que caracteriza este café liso y lechoso, ya que tiene más leche que café: leche caliente y espuma de leche en partes iguales en un vaso alto con un espresso sencillo. Conocido en Italia como Latte Macchiato o sea café manchado con leche
Franziskaner
Franziskaner (=Monje Franciscano) es similar al Melange excepto con crema batida, que substituye la espuma de leche. Un espresso con leche tibia y una gorra de crema batida en una taza grande
Café Mozart
Un doble espresso con una gorra de crema batida servido con una cucharada de jerez al lado.
Einspänner
Einspänner (= tradicional coche de un caballo en Viena del siglo XIX.) Un espresso doble en un vaso con asa, alargado con tres cucharadas de agua y cubierto con una cucharada de crema batida
Wiener Eiskaffee
Wiener Eiskaffee (=café helado vienés) Helado de vainilla cubierto con leche fría y dos espressos, servido con popote y cuchara larga
SALZBURGO ES UNA PEQUEÑA CIUDAD CERCADA POR MONTAÑAS que tiene dos elementos de fama a su favor: es la ciudad natal de Mozart y es el sitio en donde se lleva a cabo, durante el verano, el famoso Festival Internacional de Artes Escénicas de Salzburgo. El centro de la ciudad histórica, además de la casa en donde nació Mozart tiene un par de pequeños museos y muchas tiendas de moda de marcas internacionales y de objetos de recuerdos para los turistas. Por no ser la temporada alta no había mucha gente y el clima nos ayudó mucho a pasarnos un par de horas caminando por calles estrechas, pero viendo que ya casi todo lo que en alguna época fuera arquitectura autentica original ya ha desaparecido. No es una ciudad particularmente atractiva, como aparece en los folletos de promoción turística. Como dice Sabă, “Qué suerte tuvo Salzburgo de que Mozart naciera aquí, si no sería otro pueblito sin importancia en Austria.” Paseamos un poco, comimos en una trattoria italiana, que se llenó de clientes de ese país unos minutos después de nuestra llegada (tal vez también un tanto saturados de la comida austriaca, rica pero pesada) compramos unas copitas para las obligadas aguardientes que son igual de ricas que las alsacianas y las suizas y, después del descanso obligatorio, nos fuimos a un concierta al Castillo Mirabell, en donde escuchamos la mitad de un concierto de cámara, saliéndonos en la pausa porque temíamos no encontrar algún lugar abierto para una merienda. Al llegar al hotel nos recomendaron otro restorán austriaco, con la suerte que estaba frente a un delicioso restaurant hindú en donde nos deleitamos con platillos preparados con gran elegancia y maravillosa sazón.
YA VAMOS DE REGRESO EN NUESTRO RAPIDISIMO TREN rumbo a Viena en donde nos espera una agradable visita al Naschmarkt, en donde comimos el primer día unos mariscos deliciosos y una última ópera que ésta vez será en el Volksoper (Opera del Pueblo) para una representación de La Viuda Alegre. Un cierre verdaderamente maravilloso para esta semana llena de aventuras musicales, visuales y gastronómicas que nuevamente hacen de Viena uno de los destinos favoritos y que cumple la promesa de una estancia llena de sensaciones y emociones espirituales y físicas y de un solaz maravilloso en un mundo cada día más complejo. Nos llevamos de Viena recuerdos excepcionales y la tranquilidad de haber extraído lo más que pudimos de esta ciudad que nos dio más de lo que le pedimos y aun nos tiene múltiples sorpresas para el futuro.
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